Cámaras IP interiores para casa
Las cámaras IP interiores son compactas, discretas y se integran fácilmente con el resto del sistema. Las mejores incorporan detección por IA que distingue personas, animales y objetos, visión nocturna por infrarrojo de hasta 10 metros, audio bidireccional para hablar con quien está en casa o disuadir a un intruso, y grabación cifrada en la nube de 7 a 30 días.
Su ubicación óptima es la zona de entrada principal, los pasillos que conectan dormitorios y salón, y, si lo deseas, el salón. La regla básica es cubrir las zonas de paso obligado, no todas las habitaciones.
La normativa española de videovigilancia y el RGPD restringen la grabación de zonas privadas (dormitorios, baños) o de espacios donde puedan aparecer terceras personas sin su consentimiento. Las marcas profesionales orientan la cámara solo a zonas legales.
Cámaras IP exteriores y perimetrales
Las cámaras IP exteriores requieren resistencia a la intemperie. Las certificaciones IP65 o IP66 garantizan que el equipo aguanta lluvia, sol intenso, polvo y heladas. En zonas costeras, se exigen además juntas reforzadas y conectores estancos para resistir el salitre.
Sus prestaciones incluyen ángulos de visión de 130º a 180º, visión nocturna por infrarrojo de hasta 25 metros, foco LED disuasorio que se enciende al detectar movimiento, y sirena integrada en algunos modelos para reforzar la disuasión activa.
Su ubicación óptima son los accesos exteriores (puerta principal, puerta trasera, garaje), las zonas de jardín o piscina, y los puntos perimetrales de mayor exposición. En chalets, recomendamos al menos 2-4 cámaras exteriores estratégicamente distribuidas.
Sensores de movimiento PIR y duales
Los detectores de movimiento por infrarrojo pasivo (PIR) son el sensor más extendido. Detectan cambios de calor en su rango de cobertura (8-15 m a 90º) y disparan alarma cuando confirman movimiento humano.
La función PET-immunity permite ignorar mascotas pequeñas y medianas (hasta 25 kg) sin perder sensibilidad para personas. Es imprescindible en hogares con perros o gatos en circulación libre.
Los sensores duales combinan PIR + microondas, lo que reduce al mínimo las falsas alarmas en exteriores. Son los recomendados para chalets con jardín, donde un sensor PIR convencional podría confundir ráfagas de viento o animales con personas.
La ubicación óptima es la pared opuesta a las zonas de paso, a unos 2,2 m de altura, orientada hacia la zona crítica. Un buen técnico calibra la sensibilidad para tu caso concreto.
Detectores de apertura y rotura
Los detectores magnéticos de apertura se colocan en puertas y ventanas. Constan de dos piezas: el imán fijo en la hoja móvil y el sensor fijo en el marco. Si la hoja se separa del marco, el sensor dispara alarma.
Los sensores acústicos de rotura de cristal detectan la frecuencia característica del cristal al romperse. Son ideales para ventanas grandes, mamparas y cristaleras. Cubren un radio de 5-9 m alrededor del sensor.
Los sensores de vibración detectan el forcejeo en cerraduras y puertas blindadas. Son especialmente útiles en accesos críticos como puerta principal, puerta trasera o cancelas de jardín.
Estos tres tipos de sensores son la primera línea de defensa: detectan al intruso antes de que entre en la vivienda, dando margen de actuación a la CRA y a las patrullas.
Detectores de humo, inundación, gas y CO
Los detectores de humo son detectores ópticos certificados que disparan alarma cuando confirman concentración de humo. Conectados a tu alarma profesional, avisan a la CRA y a emergencias en menos de 30 segundos, lo que reduce drásticamente el riesgo en incendios nocturnos.
Los detectores de inundación se colocan bajo electrodomésticos críticos (lavadora, lavavajillas), bajo fregaderos y en baños. Detectan la presencia de agua y disparan alarma temprana. En algunas instalaciones se complementan con válvulas inteligentes que cierran el agua automáticamente.
Los detectores de gas natural y CO son fundamentales en viviendas con caldera de gas o garaje cerrado. Detectan fugas y disparan alarma técnica antes de que la concentración sea peligrosa.
Estos detectores convierten tu sistema en una protección integral del hogar, no solo antirrobo. Y se integran en la misma app y CRA, sin equipos adicionales que mantener.
Cómo elegir cuántos sensores y cámaras necesitas
La regla general por tipo de vivienda: un piso medio (60-90 m²) necesita 1 cámara, 2-3 sensores de movimiento, 1-2 detectores de apertura. Un piso grande o dúplex: 2 cámaras, 3-4 sensores, 2-3 detectores de apertura.
Una casa unifamiliar de 120-180 m²: 2-3 cámaras (1 interior, 1-2 exteriores), 4-6 sensores de movimiento, 3-4 detectores de apertura. Un chalet con jardín (200+ m²): 3-5 cámaras, 6-10 sensores, perimetral en jardín, detectores específicos según necesidad.
Cada vivienda es un caso particular. Por eso siempre recomendamos visita técnica gratuita antes de cerrar el kit. El técnico identifica los accesos vulnerables específicos y propone la configuración óptima, sin pasarse de sensores ni quedarse corto.
El error frecuente es sobredimensionar el kit: comprar más sensores de los necesarios para sentirse "más seguro". El sistema con kit ajustado es igual de eficaz y bastante más económico.